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¿Por qué dormís mal? La respuesta puede estar en lo que hacés durante el día

En Mientras Tanto dialogamos con la Dra. Antonela Nasello, psiquiatra y especialista en Medicina del Sueño, sobre por qué dormimos mal y qué factores pueden afectar nuestro descanso. La especialista destacó que el sueño comienza a construirse mucho antes de llegar a la cama y que no existe una única fórmula que funcione para todas las personas.

 


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El sueño empieza durante el día

A lo largo de la entrevista, la Dra. Antonela Nasello, psiquiatra y especialista en Medicina del Sueño, comentó que la exposición a la luz natural desde temprano, el consumo de cafeína y otros estimulantes y el nivel de actividad durante el día pueden influir en el descanso.

Además, comentó sobre la desconexión, ya que en una rutina atravesada por el celular y las redes sociales, lo ideal es recuperar pequeños momentos sin estímulos: viajar sin mirar el teléfono, observar el entorno, pensar o simplemente aburrirse.

“No todo es para todos”, aclaró. Cada persona tiene rutinas y respuestas diferentes, por lo que es importante identificar qué hábitos afectan particularmente su descanso.

¿Cómo saber si estamos descansando mal?

Más que mirar solamente cuántas horas dormimos, Nasello propone observar cómo estamos durante el día.

La somnolencia en una reunión, los bostezos constantes, la dificultad para concentrarse, necesitar dormir siestas todo el tiempo o cometer errores por distracción pueden ser señales de que el descanso no está siendo adecuado.

Una mala noche ocasional es normal y el organismo puede tolerarla. La situación cambia cuando el problema se vuelve frecuente y comienza a afectar las actividades cotidianas.

Dormir también influye en la memoria

Durante el sueño se produce la consolidación de la memoria. Por eso, un descanso inadecuado puede afectar la capacidad de fijar y recordar información.

Ante una consulta de un oyente sobre los olvidos, la especialista señaló que la relación existe, aunque aclaró que también deben considerarse otros factores, como la edad y las características de cada persona.

Niños, adolescentes y pantallas

Las necesidades de sueño cambian según la edad. Un bebé, un niño y un adolescente no requieren la misma cantidad de descanso.

En el caso de los más jóvenes, Nasello recomendó establecer horarios relativamente estables para acostarse y levantarse y limitar las pantallas durante la noche. Reconoció que sostener estas pautas no siempre es sencillo, especialmente en hogares con diferentes horarios y responsabilidades.

La clave, explicó, es adaptar las rutinas a cada etapa de la vida.

¿Qué pasa con quienes trabajan de noche?

Las personas que trabajan durante la noche enfrentan una situación particular. Si necesitan dormir durante el día, Nasello recomendó consultar con un especialista en Medicina del Sueño para encontrar estrategias que permitan reducir el impacto de esos horarios.

No siempre es posible cambiar un turno laboral, por lo que el abordaje debe contemplar la realidad de cada persona.

Desconectarse también requiere práctica

Para quienes sienten que nunca logran cortar con el trabajo o el teléfono, la especialista propuso empezar de a poco: cinco o diez minutos sin redes sociales ni estímulos constantes.

Si es posible, dejar el celular alejado o ponerlo en modo avión puede ayudar. También recuperar espacios de conversación familiar, sin dispositivos de por medio, puede favorecer esa desconexión.

La propuesta no es sumar otra obligación a la rutina, sino encontrar pequeños momentos que permitan bajar el nivel de estimulación.

 


Conducción: Matías E. Videla 
Producción: Magalí Martín Degiorgi
Operación Técnica: Martín Pagliero 
Radio UNSL Villa Mercedes 97.5 FM